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viernes, 20 de julio de 2018

TRUMP A LOS PIES DE PUTIN




















La periodista y corresponsal Claudia Luna Palencia en #HelsinkiSummit2018 cita histórica entre el presidente Donald Trump y su homólogo ruso, Vladimir Putin. Aquí en el pequeño grupo de 14 corresponsales elegidos para dar seguimiento directo al presidente Putin. 


POR LA ESPIRAL
                                               Claudia Luna Palencia
@claudialunapale



-Trump a los pies de Putin




En Europa, se han atragantado con el encuentro de Helsinki del que no salió nada en concreto para la paz global, ni para Siria, ni para Irán, ni para Corea del Norte más que relanzar a Israel, en palabras del presidente Donald Trump, como eje de la seguridad de la región.

            Guiños y más guiños para la comunidad judía ortodoxa, el votante potencial adinerado de mayor influencia en Estados Unidos, que votará en las urnas el próximo mes de noviembre cuando los ciudadanos norteamericanos vayan a elegir a sus congresistas.

Hace dos décadas hubiese sido imposible ver a la Unión Europea  (UE) buscar el cobijo geoeconómico de China y de otros países de Asia, como por ejemplo, Japón.

            También hubiese sido inimaginable siquiera que Estados Unidos buscase a Rusia como aliado; empero, el actual inquilino de la Casa Blanca ha girado la manivela del (des)equilibrio global con una rapidez inusitada: en menos de una semana, la UE pasó de ser su tradicional aliado heredado como fuerza protagónica de la Segunda Guerra Mundial, a quedar reducido a nuevo “enemigo” de la potencia norteamericana.

Hasta  China  recibió represalias el 10 de julio pasado cuando entraron en vigor los aranceles anunciados por 200 mil millones de dólares a las importaciones del gigante asiático realizadas por la Unión Americana.

La prensa europea se ha devorado al estadounidense, lo han satirizado y dejado al minúsculo papel de servidor del líder del Kremlin, que ve en su debilidad la oportunidad de desarrollar su propio plan estratégico y de poder. Si el presidente Barack Obama relegó a Rusia después de su anexión de Crimea en 2014, Trump le ha devuelto el estatus de potencia.

            Para el periódico El País “Trump se amansa ante Putin”, mientras el otro español El Mundo tituló “Trump se rinde ante Putin tras humillar a Europa”; el francés Le Monde  destacó “las relaciones peligrosas de Donald Trump y Vladimir Putin”; en tanto que, Le Figaro cuestionó si Trump en Helsinki fue débil o un negociador.

            El italiano Corriere della Sera escribió que “Trump con Putin reafirmaron que lo del FBI en el Rusiagate es una farsa”; el alemán Deustche Welle refirió que “Trump y Putin niegan al unísono injerencia en las elecciones de 2016 en EU”.

            Toda Europa se ha hecho eco de que Trump confía más en Putin que en sus propios servicios de Inteligencia, la más mordaz ha sido  la prensa británica que no ha parado en ridiculizarlo con sendas caricaturas rendido a los pies del ruso.

            Ni una palabra de los grandes frentes globales reiteró el cotidiano alemán Suddeustche Zeitung porque “Trump sólo estaba interesado en Trump”, pero ni un avance significativo para favorecer la normalidad civil en Siria a la que ahora Israel está lanzando diversas ofensivas militares bajo el pretexto de evitar que Irán controle la frontera siria cercana a Israel.

            Tampoco se habló del proteccionismo, ni del Acuerdo Nuclear con Irán recién abandonado por Trump, ni del cambio climático, de la nueva carrera armamentista y de la conquista del espacio para uso militar.
A COLACIÓN
            De vuelta a su país, el mandatario fue recibido con fuertes protestas frente a la Casa Blanca, las pancartas son claramente alusivas: “Traidor en jefe” se lee en la mayoría; mientras que el núcleo duro del Partido Republicano crítica el papel de Trump en la Cumbre de Helsinki.

            El portavoz de la Cámara de Representantes y líder republicano, Paul Ryan, matizó que estamos con nuestros aliados de la OTAN y “todos aquellos países que sufren agresiones de Rusia. Vladimir Putin no comparte nuestros valores ni nuestros intereses”.

Para Mike Turner, miembro del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Trump está alterando la política internacional y “el presidente debe comprender que ha dañado la política exterior de Estados Unidos. Les ha dado un pase y desde luego no les está pidiendo responsabilidades por lo que están haciendo”.

            Ahora Trump se desdice y culpa a “un lapsus del lenguaje” en Helsinki ante Putin la confusión que se ha generado porque según él “tengo una confianza absoluta en las agencias de Inteligencia: “Yo acepto la conclusión de la injerencia de Rusia en las elecciones de 2016, aunque no tuvieron efecto alguno en el resultado ni hubo colusión”.

Al interior de la Unión Americana ya están haciendo cuentas del trasvase de votos de los inconformes con el quehacer de Trump que militan en las filas republicanas y están sopesando que tanto puede dañar esto a los rusófobos republicanos  aunque Trump y sus alquimistas siguen apostando a que cuentan ya con el voto judío trascendental en los estados en los que hay que tener la mayoría para ganar una elección.
Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

           




lunes, 2 de abril de 2018

¿BOICOT AL MUNDIAL 2018 RUSIA?












POR LA ESPIRAL
                             Claudia Luna Palencia
@claudialunapale




-¿Boicot al Mundial  2018 Rusia?



            A 74 días de distancia de la inauguración del Mundial de Fútbol 2018 con sede en Rusia, hay cierto nerviosismo en la FIFA: flota en el ambiente una espesa bruma de sopor que amenaza con terminar politizando a la más famosa de las justas deportivas del balompié.

        En los últimos días prácticamente el tema ha dominado  los editoriales británicos de todos los medios de comunicación autocuestionándose –con cierto morbo- si Reino Unido, su gobierno, tiene la capacidad de boicotear dicha competición internacional.

            Un encuentro amistoso entre las selecciones más representativas de 32 países, del 14 de junio al 15 de julio en diversas sedes de Rusia, una nación preparada para recibir a todo el contingente deportivo así como a los millones de turistas.

            Diversos periódicos como The Guardian y The Telegraph  deslizan, junto con otros medios electrónicos y digitales la siguiente interrogante: ¿Could England boycott  the World Cup? Así es, estimado lector, lanzan mordazmente la especie de si  la premier británica, Theresa May, puede tener el eco y la capacidad suficiente como para encontrar los aliados externos necesarios para hacerle finalmente el feo a los rusos y anunciar un “castigo” al extraño caso del ex espía ruso –y a su hija- envenenados en suelo inglés.

         Estos últimos días la tensión ha subido como burbujas de champán,  el cruce de descalificaciones es mutuo entre Reino Unido y Rusia, así como de acusaciones acerca del uso del Novichok.

         Por si a alguien le quedaba duda o intentaba esconder la tensión internacional que venimos arrastrando seriamente en largos meses, ya nadie puede negar que estamos en una Guerra Fría 2.0; hemos, retrocedido lamentablemente 30 años atrás en el tiempo.

            Las históricas expulsiones diplomáticas -cuantiosas y significativas- no arrojan un ganador, en el argot deportivo hay un empate técnico, en el terreno de las relaciones internacionales prevalece un trato igual bajo los cánones del quid pro quo.

            La semana pasada de forma conjunta salieron 120 diplomáticos rusos expulsados de varios países tanto de la UE como de Estados Unidos y de otras partes del mundo; nada más, Washington, anunció la inminente salida de 48 empleados de la sede rusa en suelo norteamericano a los que sumó 12 más de la misión de la ONU; y otras 60 personas salieron de las representaciones rusas en Europa y hasta de Australia.

         Estados Unidos apretó más el gatillo y como represalia a las denuncias  de que el Kremlin está detrás del envenenamiento al doble agente, decidió cerrar el consulado ruso en Seattle.

            En contrarrespuesta, desde Moscú, se informa la expulsión de un total de 140 diplomáticos y el cerrojo del consulado de Estados Unidos en San Petesburgo; estos días que, para unos han sido de asueto, los embajadores rusos y británicos han escenificado un cruce agrio de reproches, deslindes y señalamientos en los medios de comunicación.

            El editorial escrito por Simon Manley, embajador de Reino Unido en España, tuvo réplica al día siguiente por parte de Yuri Korchagin, embajador de la Federación de Rusia en España.

            A Korchagin, a quien entrevisté hace unos meses, la postura de Rusia es bastante clara “pide cooperación y pruebas”, en voz del destacado experto en relaciones internacionales  (hace décadas estuvo en la embajada de su país en México) “no queremos ni conflictos ni enemigos”.
A COLACIÓN
            Hay una extraña guerra de intereses es un tête à tête entre Occidente versus Rusia, como si hubiese resucitado la vieja polémica entre el capitalismo y el comunismo siendo que el país que comanda Vladimir Putin no tiene a la hoz y al martillo como guía a diferencia de China, con Xi Jinping, que acaba de tatuar con tinta dorada su “socialismo” en su Constitución como eje rector para el presente… y el futuro.

            Esto es  una novela negra, y la primera pregunta que se hace el detective cuando llega a la atroz escena de la carnicería criminal es: ¿quién es el principal beneficiario? ¿el envenenamiento de Skripal y su hija -que va recuperándose en el hospital- obra más a favor de  Reino Unido o de Rusia?

            El mayor beneficiario es Reino Unido que ha probado suerte, la ha tentado, después de largos meses de discusiones álgidas y avinagradas (por el  Brexit con sus socios de la UE) con el inesperado caso de Skripal ha recibido un aluvión de respaldo diplomático y hasta se ha reconciliado con sus más acérrimos críticos europeos.

            ¿Quién pierde? Rusia, su recién reelecto presidente Vladimir Putin es el menos interesado en azuzar el avispero global, él intenta pacificar Siria bien es polémico porque respalda a un dictador que es Bashar al Assad pero quiere parar el éxodo y no entregar el país a rebeldes ni a facciones que lo romperían; Putin tiene enfrente el Mundial debe asegurar que éste salga lo mejor posible con toda la máxima seguridad y sin atentados que lo empañen. Y además quiere regresar a la escena internacional:  figurar nuevamente en las reuniones del G7 del que está vetado desde la anexión de Crimea en 2014.
Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

           





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Vamos para Santander a la presentación de mi novela #ElClubDeLaNaftalina que tan buena acogida está teniendo en España; ya estuvimos en ...