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martes, 4 de diciembre de 2018

CORBYN Y REVILLA AMIGOS DE AMLO


























Claudia Luna Palencia periodista y corresponsal en España y Europa foto del  16 de noviembre de 2018


                       POR LA ESPIRAL
                         Claudia Luna Palencia
@claudialunapale



-Corbyn y Revilla amigos de AMLO


            Es muy pronto para responder si el recién nombrado presidente de México llevará a cabo una política absoluta de “perdón y olvido” o más bien se decantará por el perdón con la memoria muy presente.

            Borrón y cuenta  nueva se leyó entre líneas en el reciente discurso en San Lázaro, durante la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador, cargada además con una significativa dosis emotiva.

            Todos queremos un México mejor seamos de izquierda o de derecha, de centro o apolíticos; todos deseamos una sociedad mucho más humana y equitativa sin esas visibles equidistancias dolorosas.

            El México de Porfirio Díaz tenía once millones de pobres, lamentablemente con el paso del tiempo nunca mejoró ni amainó la desigualdad social, el coeficiente de Gini que sirve para medir y reflejar la disparidad de ingreso entre la clase más pudiente y la más castigada socialmente hablando fue ensanchándose cada sexenio.

            De esta forma se ha llegado al siglo XXI con el mismo karma maldito: la mitad de la población tiene diversos grados de pobreza en unos segmentos mucho más acuciosa, anquilosada y de drama generacional; se hereda de padres a hijos como una cadena perpetua.

            El presidente López Obrador tiene sus propias ideas sociales y socialistas aunque muchas también de centro, el caleidoscopio de personajes políticos que acudieron a acompañarlo en su investidura reviste de un análisis interesante.

            Se han reunido desde dictadores como Nicolás Maduro señalado y condenado de forma moral por sátrapa por la comunidad internacional ante el daño provocado al pueblo venezolano y a la democracia; así como políticos europeos de izquierda mucho más moderada, es el caso  de Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista y de Miguel Ángel Revilla, presidente de la comunidad autónoma de Cantabria, ubicada al norte de España.

            Me ha parecido muy interesante que el nuevo mandatario tuviera una deferencia muy especial, tanto con Corbyn como con Revilla, al invitarlos a hospedarse en su casa en Palenque previo a la ceremonia oficial del 1 de diciembre pasado. No lo hizo con ningún otro político internacional.

            Y confieso que si López Obrador simpatiza con ellos no me escandaliza ni me preocupa, en cambio sí lo haría una amistad íntima con Evo Morales o con el propio dictador Maduro.
A COLACIÓN
            El inglés Corbyn (69 años) está liderando su propia cruzada contra la primera ministra británica Theresa May, ya le negó cualquier apoyo laborista en el Parlamento para la próxima votación del 11 de diciembre, en la que la premier deberá obtener mayoría simple para aprobar el acuerdo de divorcio del Brexit alcanzado hace poco con la Unión Europea (UE).

            Corbyn, fiel a sus ideales, ha dicho que no pasará y sabedor de la debilidad política de May está esperando, como el lobo, su oportunidad para acceder al poder vía la convocatoria de unas elecciones generales anticipadas.

            El político inglés, casado en terceras nupcias con la abogada mexicana Laura Álvarez, tiene una vocación sindical innata; él apoya a Palestina y en su momento se manifestó contra el Apartheid.

            No es partidario del Brexit pero tampoco es un férreo defensor de permanecer “supeditados” a la UE, es patriótico y muchas de sus decisiones en su larga trayectoria política –iniciada de joven- descansan en el apoyo de las masas obreras.

            Recientemente condenó abiertamente los elevados costos del transporte del tren inglés, denunciando que un trayecto entre Londres y Manchester costase más de 330 libras; entonces escribió iracundo en su cuenta de Twiter que “habría que nacionalizar las compañías de trenes”.

            Por su parte, el español Revilla (23 de enero cumplirá 76 años) es sin duda un político singular dentro de  la amplia fauna de la política ibérica, de corte campechano acostumbra decir lo que piensa: le gusta pisar el campo, visitar las industrias y acostumbra el roce con la gente; él mismo se ve un tanto cuanto reflejado en la forma de ser del expresidente de Uruguay, José Mujica y de tal forma le seduce la personalidad de López Obrador que lo buscó afanosamente para  conocerlo.

            Revilla igualmente tiene una larga trayectoria política, fundó el Partido Regionalista de Cantabria, y desde 2003 es presidente de Cantabria lleva tres reelecciones, ha gobernado en coalición con el PSC y el PSOE.  A pesar del desgaste de gobernar, sigue gozando de  una amplia popularidad en su tierra y en medio de la corrupción rampante en los grandes partidos políticos columna vertebral de la democracia española, hasta estos momentos, Revilla se mantiene lejos de todo escándalo.
Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

           







miércoles, 28 de noviembre de 2018

MERCADOS NERVIOSOS: ¿SE VA EL DINERO?

























Claudia Luna Palencia  periodista y corresponsal en España y en Europa foto del 16 de noviembre 2018


POR LA ESPIRAL
                           Claudia Luna Palencia
@claudialunapale



-Mercados nerviosos: ¿se va el dinero?



            El mercado bursátil, así como el cambiario, son los peores termómetros acerca de la incertidumbre y la ansiedad de la que son víctimas los agentes económicos y financieros ante una serie de factores casi todos ligados con la falta de confianza ya sea por el contexto económico o bien por el rumbo político.

            Muchos  buitres bursátiles suelen aprovecharse de alguna de estas dos situaciones o bien de la combinación de ambas para medrar y buscar en la sacudida accionaria  pingües ganancias cortoplacistas con el menoscabo de cargarse la estabilidad.

            Esta vez el huracán no es macroeconómico, ni un hoyo en las reservas internacionales, ni el abismo de la deuda externa (también eterna) ni un shock en los petroprecios o el rebote internacional por ser una de las llamadas economías emergentes a la que casi todo le pega desde lejos como una crisis financiera en Rusia o en Thailandia.

            El remolino en estos momentos es la nueva cara del Congreso de la Unión predominantemente populista  y con las mismas condiciones el Senado de la República. Con el gran ingrediente del triunfo de Andrés Manuel López Obrador que ha venido a empoderar aún más a todas las llamadas izquierdas en México que son como sabemos muchas camarillas, unas más rojas que otras.

            Ya llegaron y ya están en el poder y ahora querrán tomar el poder para sí mismos, hasta hemos visto una transición aterciopelada e inusitada en  la que el presidente electo –elegido pero no todavía gobernante- está ejerciendo el poder.

            Eso ha provocado inquietud en los diversos agentes económicos, voy a decir, nacionales porque son los que más están manifestándose de diversas formas expresando su malestar ya sea soterradamente en círculos con reuniones en petit comité  o bien  de forma abierta y hasta con sacudidas  en la Bolsa Mexicana de Valores y en la parte monetaria en la relación del peso respecto del dólar y del euro.

            Ignoro si hay en estos momentos inversores foráneos que han decidido no invertir –momentáneamente- en México  o reinvertir si ya están en suelo azteca y han optado por mantenerse “cautos” en una posición de stand by durante 2019 a la espera de ver cómo se va desarrollando el primer año de gobierno de López Obrador y van despejándose las brumas con sus dudas tenebrosas acerca de qué pasará con el Presupuesto; y con el trato a la inversión nacional y sobre todo extranjera.

            El temor hacia una recentralización de poderes y que se orbite alrededor del  Palacio Nacional como eje único (la nueva morada de López Obrador) está molestando a muchos constitucionalistas y partidarios de una democracia  con poderes perfectamente delineados, separados entre sí y con una República en la que sus 32 estados gozan de una plenitud  legal y federal.

        Hay irritación además por el manoseo en las consultas populares: más allá de los  memes se ha vuelto un cachondeo nacional pero también internacional, y déjeme decirle amigo lector, que en tiempos graves de gran complejidad nacional e internacional un gobernante en funciones pierde seriedad interna y externa si de  todooo pretende recabar la voz de la gente en medio de un desaseo, tanto en el control, como en la gestión de las opiniones.
A COLACIÓN
            Nuevamente, la Bolsa Mexicana de Valores se desplomó y esta vez cayó un 4.17%, definitivamente noviembre no ha sido su mes, ya en la primera semana retrocedió un 5.81 por ciento.

            ¿Lo es por la macroeconomía? No, sucede por el efecto político provocado por lo que se atisba en el renglón financiero, ¿hasta dónde meterá mano el gobierno lopezobradorista como regulador de las relaciones económicas y financieras entre los participantes del mercado?

          Que emanen ideas, desde diversas fuerzas de izquierda más o menos recalcitrantes, como la eliminación de las comisiones bancarias o utilizar las reservas internacionales del país como fondo social para subsidiar programas o inclusive expropiar el dinero del ahorro para el retiro de los fondos privados para usar ese dinero de caudal público… todo ello envía la peor de las señales negativas de que en cualquier momento pueden desaparecer las condiciones imperantes.

            Lo voy a dejar anotado para otra columna, ¿cuánto dinero, divisas, están saliendo ya de México por el temor a López Obrador y que de un momento para otro cuajen algunas de estas propuestas? Vamos a darle seis meses para ver la evolución del flujo.

            Por lo pronto, si le puedo decir amable lector que dos grupos inversores mexicanos han desembarcado con fuerza en España (¿casualidad?) primero lo hizo el grupo Zena-Alsea, presidido por Alberto Torrado, que adquirió el 100% de Grupos Vips, una operación de 500 millones de euros; prácticamente el nuevo grupo controlará en el mercado ibérico diez marcas altamente consumibles: Fosters Hollywood, Vips, Domino’s Pizza, Starbucks, Ginos, Burger King, Fridays, La Vaca, Cañas y Tapas y Wagamama.

            Y esta semana también nos hemos enterado de otro bombazo: RLH Properties  y BK Partners anunciaron la compra del emblemático  hotel Villa Magna, el tercer hotel de mayor raigambre  y lujo en Madrid después del Ritz (en remodelación) y del Palace (el favorito del ex presidente Vicente Fox y su esposa Marta).

El costo de la operación supone 210 millones de euros y los mexicanos inversores son Jerónimo Bremer, presidente del Comité Ejecutivo de RLH y Borja Escalada, socio fundador de BK Partners.
Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

           





CORBYN Y REVILLA AMIGOS DE AMLO

Claudia Luna Palencia periodista y corresponsal en España y Europa foto del  16 de noviembre de 2018        ...