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lunes, 6 de noviembre de 2017

LA VUELTA DE LOS NECIOS


























                                               POR LA ESPIRAL
                                               Claudia Luna Palencia
                                               @claudialunapale




-La vuelta de los necios



A diferencia de las ciencias naturales, en las sociales, las cobayas somos todos y el único laboratorio posible es el mundo cotidiano: la esfera terrenal con una constante toma de decisiones que no es otra cosa más que una acción de prueba y de error.

El investigador experimental tiene la enorme ventaja  de manipular los agentes a su alcance con la intención de buscar determinadas reacciones y ver hacia dónde conducen los resultados; desde luego con bastante paciencia porque la ciencia es, digámoslo de alguna forma, el arte de hacer posible lo imposible… pero demora llegar a ello.

No obstante, en el campo de lo social, la investigación tiene una variable cuyo comportamiento sigue siendo impredecible, me refiero al ser humano en sí mismo primordialmente como sujeto económico en lo que atañe a decisiones que involucran gustos, modas, tendencias y muchos otros valores subjetivos muy difíciles de medir. De hecho para eso están las variables dummy.

¿Cómo influye, por ejemplo, el que una persona acuda malhumorada a realizar la compra con respecto de otra extasiada tras una noche de amor? ¿Quién gastará más y por qué? ¿Quién de los dos se limitará únicamente a adquirir aquello por lo que verdaderamente entró al supermercado?  ¿Cuál se excederá?

El estudio del ser humano desde el punto de vista social es bastante complejo, el más reciente Nobel de Economía concedido al estadounidense Richard H. Thaler recayó por su contribución de la psicología al comportamiento económico de las personas. ¿Qué tan racional o irracional es el homo economicus?
A COLACIÓN
La semana pasada acudí a Casa de América al homenaje póstumo del historiador británico Hugh Thomas y tuve oportunidad de escuchar dos profundos discursos pronunciados por los destacadísimos historiadores John H. Elliott y Tom Burns, personas cercanas a su colega Sir Thomas.

Lo que más me quedó en la cabeza, lo digo como economista, es la sensación de que somos producto de una constante historia fallida repetida como una dialéctica maldita como si fuésemos incapaces de aprender de nuestros errores y del pasado.

Como si mirar el futuro fuera tan desasosegante, tan incierto,  tan tenebroso y lleno de incógnitas y acertijos que entonces, como niños desprotegidos, buscásemos el cobijo del pasado acaso como un reflejo innato.

No aprendemos, es la repetición de la necedad y hay pueblos que la repiten hasta el cansancio tenemos a Argentina o a Venezuela y a otras democracias latinoamericanas que no dejan de mirar debajo de las sábanas de la dictadura.

 Ni qué decir de Rusia este año conmemorando el primer centenario de la caída de los Romanov y la Revolución Rusa de  la que emanó el liderazgo de Lenin; la instauración del régimen del martillo y de la hoz cuyo modelo autoritario, centralizado y planificado es baluarte de inspiración de Vladmir Putin, actual presidente de Rusia.

De vez en vez y con más frecuencia Putin otea en los capítulos del comunismo -como modelo de Estado- para buscar la inspiración para reconducir a Rusia hacia el camino del siglo XXI.

Me llama la atención que Elliott, en el caso melodramático de España,  refirió como historiador que la nación ibérica lleva desde 1522 arrastrando problemas con sendos capítulos sin cerrar del todo.

A mí en lo personal no me parece nada agradable que venga un extranjero a querer enmendarle la plana a los naturales del país como si no tuvieran eruditos propios en la materia.  Con México ha pasado algo similar con James Creelman,  Alan Riding y tantos otros más que han reinventado bajo su ojo clínico los acontecimientos.

Ahora bien, en las intervenciones del homenaje que menciono, el historiador Burns lanzó una interesante reflexión al hablar del resurgimiento de los nacionalismos y populismos que al menos en el caso de Europa se ciernen como una amenaza creciente: “Estamos en un momento delicado e irracional se trata de un desorden del pensamiento porque no se aprende de las lecciones de la Historia”.

En efecto, no se aprende: en Argentina votaron a los Kirchner y metieron a otra pareja que se pasó el poder de mano en mano; en Venezuela la dictadura se resiste a ser cortada de tajo o en Rusia hay sectores que hablan de Lenin y Stalin como si fuesen los años dorados del máximo resplandor.

Y en Occidente, como dijo Burns, la gente ha dejado de valorar el pasado reciente,  la transmisión de valores de generación en generación se observa con un abandono del canon. A tal punto que aconteció el Brexit y hasta los nazis han regresado al Bundestag.

La gente se ha olvidado de los años de angustia, de dolor, de sangre, de guerra, de ausencia de libertades… hay cada necio.
Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales




CALLEJÓN SIN SALIDA























Columna publicada el viernes 27 de octubre de 2017

                                               POR LA ESPIRAL
                                               Claudia Luna Palencia
                                               @claudialunapale



-Callejón sin salida



Tensa semana en España: han sido días muy largos y noches muy cortas. En el otoño más cálido, la temperatura política ha seguido marcando máximos en la medida que el enfrentamiento legislativo entre Madrid y Barcelona incrementa haciendo un batiburrillo interminable.

            Han sido días de debates intensísimos tanto en el Congreso de los Diputados, en la Cámara de los Senadores como en el pleno del Parlament en Cataluña, los rumores atiborran los pasillos y en las cafeterías, el ciudadano de a pie, transpira la información saturada de especulaciones; unas que decantan por las elecciones de facto en Cataluña y otras por el amanecer de la República Catalana.

            Lo cierto es que se han agotado todos los plazos y el presidente Mariano Rajoy ha dilatado en todo lo posible la aplicación del artículo 155 de la Constitución que le daría potestades para intervenir en la autonomía, manteniendo su estatus autonómico pero facultándole para cesar a  Carles Puigdemont y a la cúpula que le ha acompañado en el poder y en la deriva secesionista.

             El juego de ajedrez político entre Puigdemont y Rajoy ha sido desmoralizante para la población española, harta de lo que consideran un chantaje y una manipulación atroz, un atentado contra la democracia pero que el Gobierno del mandatario Rajoy ha dejado crecer como si le echara levadura al soufflé.

            En la semana del 23 de octubre  quedó instalada una Comisión en el Senado para atender el desafío catalán y estudiar el alcance, medidas y atribuciones  de aplicar el artículo 155 aunque en paralelo desde La Moncloa han salido constantes mensajes mediáticos en pro de convencer a Puigdemont de que la única forma posible de parar las medidas extraordinarias pasa por retornar a Cataluña a la legalidad… y recuperar el latido de la Constitución de 1978.

            También se le ha ofrecido diálogo:  a Puigdemont se le invitó  a Madrid para debatir con el Senado y externar sus puntos de vista pero desde luego, a cambio  de acatar las decisiones del máximo órgano legislativo.

            El miércoles 25 de octubre saltó a los medios de comunicación que el todavía presidente de la Generalitat asistiría a Madrid a la mañana siguiente  la hora de su intervención se modificó una y otra vez y luego se dijo que mejor el viernes 27.

            Ni una cosa ni la otra, en este juego del gato y el ratón, cada dilación en el tiempo y cada escalada en la mutua tirantez tiene un costo económico; hasta la última semana del décimo mes del año, cerca de mil empresas de todos los tamaños y relevancia económica trasladaron su sede social y fiscal de Barcelona y otras partes de Cataluña hacia el resto del territorio español.

            Justo en la recta final del año, el turismo ha caído un 20% debido a cancelaciones en reservas tanto de visitantes nacionales y extranjeros a la región autónoma de Cataluña.

            De hecho navieras como Costa Cruceros advierten por escrito a sus pasajeros del clima civil que pueden encontrarse durante su desembarco: “En Barcelona, España se pueden producir concentraciones de carácter político o manifestaciones anunciadas con poca antelación o sin  previo aviso. Como precaución, evite mezclarse  con grandes concentraciones políticas en  los aledaños  de edificios del gobierno,  dependencias de las fuerzas de seguridad y lugares simbólicos.  No visite distritos o lugares  alejados ni edificios con acceso restringido; procure no fotografiar a los manifestantes o las fuerzas de seguridad con el fin de no provocar reacciones violentas”.
A COLACIÓN
            Devolver la certidumbre y la tranquilidad no será nada sencillo predomina la desconfianza entre ambos equipos el de La Moncloa y el del Govern, así quedó nuevamente de manifiesto en una extensa jornada de debate que ha dejado sin voz a más de uno el pasado jueves 26 de octubre.

            Debate a  dos bandas: en Barcelona se anunció un mensaje televisado de Puigdemont  -entre las 13:00 y 13.30 horas-, y los murmullos  colaron la posibilidad de que en un inusitado acto de autorreflexión finalmente aceptaría la salida de las elecciones para salvar in extremis la no aplicación de las medidas excepcionales.

            No sucedió ni a dicha hora ni a ninguna otra ni en el resto de la tarde que transcurrió entre curules con Puigdemont sentado en el Parlament escuchando los posicionamientos de las diversas facciones políticas en torno a tan delicada tesitura jurídico-constitucional.

            La diputada por Ciudadanos Inés Arrimadas  disertó uno de los discursos más sentidos y honestos que se escucharon en  la tediosa jornada, ella intentó trasladar el sentimiento de la gente a un Puigdemont completamente hundido en su asiento con una cara derrotada como deseando no estar allí.

            Se lo dijo Arrimadas: “¿Cree que Merkel o Macron le hubieran enviado una cartita para preguntarle si usted había declarado o no la independencia? Usted no quiso ir a dialogar al Senado y sigue pidiendo diálogo,  pero usted no va President”, le espetó con verdadero crudeza.
Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales




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