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viernes, 1 de diciembre de 2017

MERKEL NO LOGRA FORMAR GOBIERNO

























 POR LA ESPIRAL
 Claudia Luna Palencia
@claudialunapale





-Merkel no logra formar Gobierno


            La Unión Europea (UE) está  pagando electoralmente hablando el precio de la larga crisis económica que según cifras de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) ha dejado a 122.3 millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social.
            Grecia desnudó está maraña hace dos años con el cisma  político que sumió a los griegos en la total incertidumbre cuando  su presidente electo Alexis Tsipras, de la extrema izquierda de Syriza, se rebeló contra el severo programa de rescate y ajuste impuesto desde Bruselas. Llegó al paroxismo de convocar otras vez a elecciones.
            En España, Mariano Rajoy, del Partido Popular (PP) también ha enfrentado un período  de incertidumbre que la actual inestabilidad en Cataluña  abre nuevamente en canal.
            En Italia, la debacle viene anunciada desde tiempo atrás: la huida del poder de Matteo Renzi adelantando las elecciones generales para febrero de 2018 es la cereza en el pastel de un país al que los primeros ministros le duran de media veinte meses.
            Francia que siempre ha mostrado más cohesión política tampoco  ha escapado de la vorágine,  Emmanuel Macron, un político imberbe logró el triunfo pero  sus días en el Elíseo transcurren con una constante caída en su popularidad.
            Por su parte, en Alemania, todos daban por descontado que Angela Merkel volvería a ganar, sin embargo,  no anticiparon la pérdida de apoyos ni las dificultades de entendimiento con las otras fuerzas políticas ni que los fantasmas de los extremos terminarían finalmente atrapándole.
El espectro del populismo y de la vuelta de los extremos no es un fenómeno local sino extensible a toda la UE y más que ser meramente circunstancial puede marcar un cambio de tendencia en los gustos y preferencias de los electores.
            El descontento no es moda pasajera. Desde Berlín, Andreu Jerez,  explica el éxito de Alternativa para Alemania (AfD) que captó 6 millones de electores para  la fuerza de ultraderecha.
            Un paralelismo que en España también encontró eco, pero curiosamente en el otro extremo:  Podemos, la marca morada de izquierda radical, llegó por vez primera a las elecciones generales el 20 de diciembre de 2015 y sorpresivamente logró 6.1 millones de sufragios a su favor (el 24.3%) en la repetición de las elecciones generales del 26 de junio  de 2016, Podemos en alianza con Izquierda Unida obtuvo 5 millones 045 mil 164 votos, instalado como la tercera fuerza política con 71 escaños.
            En el caleidoscopio germano lo que va en ascenso es la otra punta contraria, la derecha más rancia,  aunque al final los extremos siempre parecen tocarse.
A COLACIÓN,
            Un reciente editorial del influyente Financial Times escrito por Gideon Rachman sentenciaba que una Europa sin Merkel es todavía más débil con un futuro igualmente débil ante factores preponderantes en el ámbito internacional como la agenda populista, proteccionista y antieuropeísta del presidente Donald Trump.
Hay un  mutis que cala en los huesos en la Unión Europea, en Bruselas hacen como si no pasara nada en Alemania, aguardando con los dedos cruzados porque  la espesa bruma de incertidumbre política se disipe muy pronto.
            El impasse lleva ya dos meses y podría llegar hasta seis meses si se convocan otras elecciones en febrero, un parón en todos los órdenes porque Merkel es canciller en funciones, con un gobierno provisional.
En España, tuvieron que realizar dos sesiones electorales: el 20 de diciembre de 2015 y el 26 de junio de 2016 y el impasse demoró casi el año porque tampoco Mariano Rajoy sumaba los apoyos político-partidistas necesarios para investirse.
Lo de Alemania sí es inquietante, ahora bien Mutti (como le dicen cariñosamente a Merkel en su país) no es eterna, ni es perfecta, tampoco es el alfa y el omega del cónclave europeo; no obstante, en este momento histórico delicado, sesgado y resbaladizo, ella le aporta a la UE serenidad, es una voz mesurada y férrea.
Es la madre que de vez en cuando pega un grito altisonante al hijo desobediente que pretende salir desabrigado en pleno invierno. En cierta forma, ella ha hecho suyo el proyecto europeo prendiéndoselo  al corazón y sacándolo de la orfandad.
Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales









lunes, 6 de noviembre de 2017

LA VUELTA DE LOS NECIOS


























                                               POR LA ESPIRAL
                                               Claudia Luna Palencia
                                               @claudialunapale




-La vuelta de los necios



A diferencia de las ciencias naturales, en las sociales, las cobayas somos todos y el único laboratorio posible es el mundo cotidiano: la esfera terrenal con una constante toma de decisiones que no es otra cosa más que una acción de prueba y de error.

El investigador experimental tiene la enorme ventaja  de manipular los agentes a su alcance con la intención de buscar determinadas reacciones y ver hacia dónde conducen los resultados; desde luego con bastante paciencia porque la ciencia es, digámoslo de alguna forma, el arte de hacer posible lo imposible… pero demora llegar a ello.

No obstante, en el campo de lo social, la investigación tiene una variable cuyo comportamiento sigue siendo impredecible, me refiero al ser humano en sí mismo primordialmente como sujeto económico en lo que atañe a decisiones que involucran gustos, modas, tendencias y muchos otros valores subjetivos muy difíciles de medir. De hecho para eso están las variables dummy.

¿Cómo influye, por ejemplo, el que una persona acuda malhumorada a realizar la compra con respecto de otra extasiada tras una noche de amor? ¿Quién gastará más y por qué? ¿Quién de los dos se limitará únicamente a adquirir aquello por lo que verdaderamente entró al supermercado?  ¿Cuál se excederá?

El estudio del ser humano desde el punto de vista social es bastante complejo, el más reciente Nobel de Economía concedido al estadounidense Richard H. Thaler recayó por su contribución de la psicología al comportamiento económico de las personas. ¿Qué tan racional o irracional es el homo economicus?
A COLACIÓN
La semana pasada acudí a Casa de América al homenaje póstumo del historiador británico Hugh Thomas y tuve oportunidad de escuchar dos profundos discursos pronunciados por los destacadísimos historiadores John H. Elliott y Tom Burns, personas cercanas a su colega Sir Thomas.

Lo que más me quedó en la cabeza, lo digo como economista, es la sensación de que somos producto de una constante historia fallida repetida como una dialéctica maldita como si fuésemos incapaces de aprender de nuestros errores y del pasado.

Como si mirar el futuro fuera tan desasosegante, tan incierto,  tan tenebroso y lleno de incógnitas y acertijos que entonces, como niños desprotegidos, buscásemos el cobijo del pasado acaso como un reflejo innato.

No aprendemos, es la repetición de la necedad y hay pueblos que la repiten hasta el cansancio tenemos a Argentina o a Venezuela y a otras democracias latinoamericanas que no dejan de mirar debajo de las sábanas de la dictadura.

 Ni qué decir de Rusia este año conmemorando el primer centenario de la caída de los Romanov y la Revolución Rusa de  la que emanó el liderazgo de Lenin; la instauración del régimen del martillo y de la hoz cuyo modelo autoritario, centralizado y planificado es baluarte de inspiración de Vladmir Putin, actual presidente de Rusia.

De vez en vez y con más frecuencia Putin otea en los capítulos del comunismo -como modelo de Estado- para buscar la inspiración para reconducir a Rusia hacia el camino del siglo XXI.

Me llama la atención que Elliott, en el caso melodramático de España,  refirió como historiador que la nación ibérica lleva desde 1522 arrastrando problemas con sendos capítulos sin cerrar del todo.

A mí en lo personal no me parece nada agradable que venga un extranjero a querer enmendarle la plana a los naturales del país como si no tuvieran eruditos propios en la materia.  Con México ha pasado algo similar con James Creelman,  Alan Riding y tantos otros más que han reinventado bajo su ojo clínico los acontecimientos.

Ahora bien, en las intervenciones del homenaje que menciono, el historiador Burns lanzó una interesante reflexión al hablar del resurgimiento de los nacionalismos y populismos que al menos en el caso de Europa se ciernen como una amenaza creciente: “Estamos en un momento delicado e irracional se trata de un desorden del pensamiento porque no se aprende de las lecciones de la Historia”.

En efecto, no se aprende: en Argentina votaron a los Kirchner y metieron a otra pareja que se pasó el poder de mano en mano; en Venezuela la dictadura se resiste a ser cortada de tajo o en Rusia hay sectores que hablan de Lenin y Stalin como si fuesen los años dorados del máximo resplandor.

Y en Occidente, como dijo Burns, la gente ha dejado de valorar el pasado reciente,  la transmisión de valores de generación en generación se observa con un abandono del canon. A tal punto que aconteció el Brexit y hasta los nazis han regresado al Bundestag.

La gente se ha olvidado de los años de angustia, de dolor, de sangre, de guerra, de ausencia de libertades… hay cada necio.
Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales




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