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domingo, 18 de noviembre de 2018

REINO UNIDO SIN PIES NI CABEZA


POR LA ESPIRAL
                            Claudia Luna Palencia
@claudialunapale




-Reino Unido: sin pies ni cabeza



            En Westminster crecen las llamas, el fuego del Brexit sigue  amenazando, inclusive, con dejar a Reino Unido sin Gobierno… la premier británica Theresa May puede caer en cualquier momento.

            Como lo veníamos aventurando: el referéndum celebrado el 23 de junio de 2016 en el que triunfó el “exit” no ha hecho  más que abrir la caja de Pandora porque el agrio divorcio de la Unión Europea (UE) tras permanecer más de 40 años en el mercado común no será, desde luego, una fractura sencilla y sin daños colaterales.

            Aquí habrán muchos perdedores, tanto adentro del bloque comunitario que quedará reducido a 27 países, con una representación en el Parlamento Europeo que a partir de las elecciones de mayo de 2019 no contará más con el bloque británico y ni, por supuesto, con la aportación pecuniaria para todos los programas comunes.

            Y adentro de Reino Unido, la debacle política y la incertidumbre económica, la agonía también le ha pasado sus costos a los empresarios y a  la fe de los inversionistas que, a estas fechas, no saben bien qué hacer al respecto de si o no canalizar sus  planes de inversión hacia territorio inglés.

            No se ve el túnel de salida y en menos de dos meses terminará 2018 con una vorágine de incertidumbre, porque el escenario es inédito y está lleno de escollos.

El martes pasado, tras ríspidos 11 meses de pláticas entre la Comisión Europea y Downing Street, para sacar adelante  la hoja de ruta del Brexit lograron coincidir en  un documento de 585 paginas y 185 artículos que no deja nada en el tintero.

A May le toca la titánica tarea de pasarlo (el documento) primero por el visto bueno de su Gabinete y luego, por el cedazo del Parlamento, lo que significa pura gasolina.

Ayer, la  premier defendió el documento y su contenido ante los parlamentarios a los que dijo que “se puede salir sin un acuerdo” o atenerse a “que no haya Brexit” o en el mejor de los casos aprobar lo negociado con Bruselas.

En una jornada inusual cinco miembros de su Gabinete le presentaron la renuncia objetando, todos mediante una misiva, que de aceptarse esta especie de Brexit suave, el Reino Unido nunca recobraría su soberanía y quedaría siempre supeditado a la voluntad de terceros países.

Como muestra de su oposición se marcharon: Dominic Raab, ministro para el Brexit; Shailesh Vara, primer ministro para Irlanda del Norte; Ester Mcves, ministra de Trabajo; Anne Marie Trevelyan, ministra de Educación y también lo hizo Suella Braverman, asistente de Raab.

Así llegó May a Westminster para defender su postura en medio de una sesión candente, en la que no logró convencer ni a miembros de su propio partido ni mucho menos  a los del Partido Laborista. Hubo fuertes momentos de tensión cuando ella aseguró  que “se estaban defendiendo los trabajos de los británicos”  entonces medio hemiciclo arrancó a carcajadas y burlas irónicas.

La dirigente está  más debilitada y cansada que nunca, sigue insistiendo en que bajo ningún concepto aceptará un segundo referendo y su planteamiento sobre de la mesa ha sido más que claro: o un Brexit duro con todas sus inciertas consecuencias o la hoja de ruta de un Brexit suave como el recién pactado.

El ala más dura en el Congreso, los llamados Brexiteers llevan tiempo movilizándose políticamente hablando y muchos son compañeros tories de la ministra; un buen número de ellos apoyan al ex ministro de Exteriores, Boris Johnson, para sustituir a May porque lo ven como el hombre duro para una salida dura.

El congresista conservador Jacob Rees Mogg presentó ayer una carta de moción de censura contra la primera ministra, si en los próximos días se  reúnen 48 cartas de moción de censura del mismo partido que May, lo que sigue para Reino Unidos son elecciones generales anticipadas. Y de ser así el calendario no podría ser más fatídico, la fecha exacta de la salida de Reino Unido de la Unión Europea será el 29 de marzo de 2019.

El peor escenario sería tener elecciones generales después  de esta fecha maldita, ¿cómo gestionar una salida sin saber quién conduce los destinos de la nación inglesa? ¿Y si es el rocoso Johnson?
A COLACIÓN
            ¿Cuáles son los puntos sensibles del acuerdo negociado el martes 13 entre Downing Street y Bruselas? Primero se pretende limitar los efectos negativos tanto a las empresas como a las personas: 1) Se evita una frontera dura con Irlanda del Norte; 2) Reino Unido acepta pagar a la UE 44 mil millones de euros por dejar a la UE. 3) Serán respetados los derechos de los ciudadanos y de los más de 3 millones de residentes comunitarios europeos en territorio británico. 4) Reino Unido podrá negociar acuerdos comerciales con otros países. 5) Prevalece la libre circulación de personas y mercancías. 6) Se acepta la salida de la política agrícola y pesquera europea. 7) Todo Reino Unido se queda  temporalmente adentro de la unión aduanera “y sin poder decidir unilateralmente” su fecha de partida.
Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

           





miércoles, 19 de septiembre de 2018

REINO UNIDO CAMINO DE UNA RECESIÓN

























La periodista y corresponsal Claudia Luna Palencia foto del 6 de septiembre de 2018




POR LA ESPIRAL
 Claudia Luna Palencia
@claudialunapale




-Reino Unido camino de una recesión




            Hoy, en Salzburgo, los líderes europeos llevarán a cabo una cita importantísima pre-Brexit reunidos con la primera ministra británica Theresa May, reevaluarán el contexto de la ruptura final a la que le quedan: 191 días de plazo para consumarse totalmente.

            Este no es un divorcio cualquiera, siendo además inédito en la historia de la unificación de la Unión Europea (UE) apenas el año pasado celebró su sesenta cumpleaños de creación y ya muchos agoreros, fundamentalmente eurófobos, euroescépticos y ultranacionalistas la quieren dar por muerta.

            Hay quienes advierten de que la salida de la segunda economía de la UE podría significar el inicio de la escalada de otros países que también quisieran deshacerse de sus lazos integradores que les obligan a tener tanto derechos como obligaciones en respeto de sus demás socios comunitarios.

            Otros creen que la UE aprenderá de la fuga británica de su club y terminará siendo más fuerte de lo que es cuando finalmente concluya con una larga serie de reformas inacabadas y muchos otros pendientes para lograr una  sólida pangea económica, política, financiera y militar deseada por sus defensores.

            Sea como sea su mayor éxito -hasta ahora- es traer paz al continente, uno que ya vio dos guerras mundiales devastadoras y no hace mucho atestiguó la Guerra de los Balcanes.

            El gran dilema actual es cómo dejar ir a Reino Unido con el menor costo de oportunidad posible y con los menores daños colaterales… además cómo dejarlo ir sin despecho, sin oprobio y sin ganas de venganza.

           El lunes pasado, Christine Lagarde, directora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) insinuó en Londres una visible recesión para los británicos si “se van de la UE sin un acuerdo” o bien negocian “un mal acuerdo con los europeos”.

            La catástrofe llegaría de la mano de una caída de la libra esterlina, una reducción de la oferta, un aumento significativo de la deuda soberana, un alza del déficit, una contracción del PIB y un adelgazamiento del tamaño de la economía británica.

       Eso, en el aspecto macroeconómico, porque las consecuencias en la microeconomía (personas, familias y empresas) se teme provoquen recortes en los servicios públicos, con un inevitable encarecimiento de los mismos.

            Incluso se avizora una contracción en el precio de la propiedad privada de las viviendas, una escasez de medicamentos en farmacias y hospitales, al menos de un semestre, en lo que el mercado británico reajusta  sus relaciones comerciales con el resto de los países europeos.

     También un encarecimiento en las transacciones financieras, problemas en el cobro de las pensiones por parte de ciudadanos británicos que viven retirados en diversas ciudades europeas… vamos un lío.
A COLACIÓN
            La voz de Lagarde en la City ha sonado como de ultratumba,  como la del espectro que está viendo el colapso, por eso es que el FMI pidió mesura, cordura y ante todo “salvaguardar la estabilidad financiera y monetaria”.

            Y todos debemos desearlo porque en un mundo globalizado la especulación en una moneda fuerte se vuelve una sangría para las monedas de los países emergentes.

            Estas son las horas más difíciles y medulares entre el Reino Unido y la UE, y lo son igualmente para la premier May que podría caer en cualquier momento acechada por el núcleo político duro que quiere cercenar prácticamente todo vínculo con la UE; destetarse de Bruselas, simplemente lanzarse al vacío.

            Resta ver qué hace la gente, los ingleses, si apoyan vehementemente al alcalde londinense Sadiq Khan: el político laborista está presionando porque se lleve a cabo un segundo referéndum acerca del Brexit. ¡Sería un milagro!

Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

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