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miércoles, 19 de diciembre de 2018

REFUGIADOS Y SIRIA FOCOS CALIENTES DE 2018

























Claudia Luna Palencia, periodista y corresponsal en España y en Europa,  foto del 16 de diciembre de 2018.


POR LA ESPIRAL
                            Claudia Luna Palencia
@claudialunapale



-Refugiados y Siria  focos calientes de 2018




Se va el año pero no las esperanzas de alcanzar en un futuro inmediato un equilibrio global que permita hacer del consenso, el cauce para el entendimiento en el ámbito de las relaciones internacionales.
            Han sido 365 días muy complicados en la geopolítica actual, de tensiones, distanciamientos, en algunos casos conflictos desbordados y de baja intensidad en la comunicación directa; se aprecia un enfriamiento sine die en el diálogo entre diversos líderes políticos.
            Tampoco la población en varias partes del mundo lo ha tenido fácil: de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) cada dos segundos una persona se vio obligada a desplazarse, dejar su amado terruño y  salir huyendo amenazada por conflictos o persecuciones.
            La ONU hace un balance preliminar de 68.5 millones de personas en calidad de refugiados dispersadas en diversos países  hacinadas casi siempre entre líneas fronterizas, menesterosas sin poder trabajar, educar a sus hijos y viviendo de subsidios de organizaciones no gubernamentales y programas oficiales de ayuda internacional.     
             Se trataría de otro dato histórico en el movimiento de flujos migratorios, tanto como que al interior de dicha masa humana hay 25.4 millones de refugiados menores de 18 años.
            La propia Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR)  alertó a lo largo del año de la especial vulnerabilidad en los niños y adolescentes “muchos viajan solos” y por ende caen fácilmente presas de las redes de explotación de inmigrantes ilegales y de trata de personas.
            La Agencia señaló siete focos de conflicto virulentos y fatídicos localizados en: Yemen, Irak, Siria, Sudán del Sur, Somalia, Afganistán y Ucrania.
No obstante, a este recuento sombrío, el Observatorio de Desplazamiento Interno (IMDC) con sede en Génova, Suiza señaló otros puntos de conflicto latente como Etiopía, Nigeria e India.
A COLACIÓN
Siria sigue siendo el gran fracaso del entendimiento entre los países poderosos involucrados, este año cumplió siete años en guerra interna con varias fuerzas internacionales operando en dicho territorio con Rusia, Irán, Israel, Turquía, Francia, Estados Unidos aunque hay otras más.
            La falta de voluntad de Washington para propiciar la paz en Siria ha quedado visiblemente patente ante la negativa del presidente Donald Trump, junto con Israel, de reconocer que siga en el poder el presidente Bashar al Assad.
            Del otro bando están Rusia, Irán y Turquía (el acuerdo de Astaná) sus respectivos mandatarios sostuvieron sendas reuniones a fin de facilitar la salida de la guerra, la reconstrucción de las zonas dañadas y el retorno de los refugiados sirios a su país.
            En los estertores de 2018, los ministros de Exteriores, de Rusia, Irán y Turquía acordaron con Staffan de Mistura, enviado especial de la ONU para Siria, la formación de un comité para “redactar una nueva Carta Magna para Siria y convocar elecciones”.
            El presidente ruso, Vladimir Putin, busca no sólo ganar militarmente la guerra al Estado Islámico y a las guerrillas insurgentes sino también lograr una victoria política que evite un golpe de Estado contra al Assad que propicie la ruptura definitiva de la nación siria, uno de los proyectos que el Kremlin ha denunciado insistentemente como intención directa de la Casa Blanca.
            Siria ha sido y es la llama encendida más peligrosa por la confluencia de intereses poderosísimos que allí han recalado y el presidente Trump no ha contribuido a apagarla sino todo lo contrario: en abril pasado se vivió uno de los momentos de mayor tensión geopolítica entre rusos y estadounidenses.
La noche del 18 de abril pasado fue de un momento tan crítico para la paz mundial, nada distante de la tensión derivada de la crisis de los misiles en cuba  en octubre de 1962.
En esa larga oquedad, Estados Unidos, Reino Unido y Francia llevaron a cabo un ataque de precisión sobre de tres objetivos, uno cerca de Damasco y dos más en Holms.
En aproximadamente hora y media, un total de 103 misiles Tomahawk fueron lanzados desde el destructor USS Donald Cook; el  castigo  llovió como  plomo del cielo: cada 1.14 minutos cayó un misil en suelo sirio. Ha sido la cordura de Rusia, para no responder, la que ha evitado otra guerra mundial.
Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

           







lunes, 26 de marzo de 2018

ACERCA DE LAS ARMAS TÓXICAS














POR LA ESPIRAL
                              Claudia Luna Palencia
@claudialunapale


-Acerca de las armas tóxicas



Son sustancias químicas y biológicas elaboradas en laboratorios, la mayor parte puestas al servicio de la Inteligencia militar, aunque también hay laboratorios clandestinos en los que se producen porque son la fórmula barata -masivamente mortal- para aterrorizar a grupos de civiles en una guerra o bien en un atentado.

En la memoria colectiva de la aldea global quedan los enormes daños provocados por el Napalm (también DNapalm)  en la guerra de Vietnam que arrasaba y abrazaba todo; su naturaleza es fosfórica por su unión entre el ácido nafténico (Naphtenic) y el ácido palmítico (Palm), los investigadores que lo produjeron buscaban crear un componente de mayor capacidad para arder, por más tiempo, y en todo tipo de superficies; al mezclarlo con gasolina encontraron una gelatina capaz de hacerlo.

Se puso al servicio del ejército estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial que lo utilizó en los bombardeos a Japón, su capital Tokio quedó 60% destruida por su capacidad ignífuga.

La Operación Encuentro fue un letal bombardeo de la historia militar: en un solo día (del 9 al 10 de marzo de 1945) la aviación norteamericana soltó 1 mil 700 toneladas de bombas incendiarias de Napalm M69 sobre de Tokio provocando miles de muertes y muchos edificios en llamas.

Debido a su efectividad “por ser altamente mortífero, fácil y barato de ser producido” volvió a ser utilizado en Vietnam pero rediseñado como Napalm B. A la nueva síntesis se le añadió benceno y poliestireno para prolongar su combustión.

La fabricó Dow Chemical, en ese entonces una pequeña empresa agraciada con sendos contratos del Ejército estadounidense que participaba activamente en un conflicto bélico desgarrador en Vietnam; para el año de 1985 ya se había convertido en un gigante con ventas por 11 mil 500 millones de dólares, según la revista Fortune.

A la fecha Dow Chemical es la segunda multinacional del planeta después de Du Pont y se dedica a la producción de plásticos, químicos y productos agrícolas actualmente tiene presencia en 160 países y da empleo a 54 mil personas; en 2012 vendió 57 mil millones de dólares.  Y produjo el Napalm B desde 1965 hasta 1969.

   También estuvo detrás de la producción del Agente Naranja, durante varios años la postura ética de la empresa ha sido bastante cuestionada, de forma oficial –a lo largo de los años- la empresa revira que “como parte de los esfuerzos de guerra de los Estados Unidos y aliados en las selvas del sur de Vietnam, las fuerzas armadas estadounidenses trataron de reducir el follaje con fines tácticos y para eso utilizaron herbicidas de uso militar”.

            Entre las compañías que lo suministraron al gobierno de Estados Unidos cumpliendo con la Ley de Producción de Defensa de 1950 figuraron: The Dow Chemical Company, Monsanto Company, Hercules, Diamond Shamrock Corporation, Uniroyal, Thompson Chemical Company y Thompson-Hayward Chemical Company.

Monsanto, otra de las empresas involucradas, hace poco fue adquirida por la alemana Bayer por 63 mil 600 millones de dólares y recientemente la UE dio el visto bueno a dicha operación que tendrá como resultado el grupo más grande del mundo.

Monsanto suministró 76 millones de litros de herbicida (el agente naranja es una  mezcla de ácido 2,4-diclorodifenoxiacético y ácido 2,4,5-triclorofenoxiacético) que fueron vertidos sobre de Vietnam de 1961 a 1972; Estados Unidos roció 2.5 millones de hectáreas de bosques y cosechas.

Hay varias multinacionales empeñadas en un lavado de cara en tiempos en que la responsabilidad social corporativa crece como un imperativo ante la sociedad y los consumidores demandan ética;  además, crecientes grupos de civiles  no están dispuestos a dejar que se olvide ese oscuro pasado.
A COLACIÓN
Desde el origen de los tiempos el ser humano ha buscado hacerse de diversos materiales al alcance para protegerse y preservar la supervivencia de su propia especie algunos insumos han significado un parteaguas en la historia de la defensa, seguridad y  las guerras; el más básico ha sido el descubrimiento del fuego, por los primeros homínidos en el Paleolítico.

La ignición ha sido uno de los procesos químicos más socorridos en las guerras durante cientos y miles de años una vez descubierta la forma de cómo hacer fuego, había que encontrar los conductores más favorables para mantenerlo vivo lo más posible, así como para explotar su capacidad destructora desde el uso de la brea, otras grasas, aceites u elementos.

El otro gran hito fue el hallazgo de la pólvora por los chinos en el siglo IX vino a revolucionar el uso del armamento, tal es el caso de las granadas fabricadas de cerámica o vidrio que se rellenaban con dicha carga, en Europa se han encontrado algunos vestigios que datan del siglo XV.

Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

           




lunes, 6 de noviembre de 2017

UN AÑO DE SACUDIDAS





















 POR LA ESPIRAL
 Claudia Luna Palencia
   @claudialunapale




-Un año de sacudidas




Y no me refiero a las telúricas que nos han dado dramáticos y dolorosos episodios recientes, en la arena internacional el arribo de Donald Trump a la máxima esfera del poder en Estados Unidos  ha cimbrado las añejas estructuras erigidas tras el final de la Segunda Guerra Mundial.

Júpiter y Marte en yuxtaposición: tiempo de cambios profundos, se abre una nueva etapa crucial aquello que está dado terminará transformándose y como en todo, habrá consecuencias positivas y otras negativas.

Lo que es del todo visible es que la etapa larga de paz prendida con alfileres deshilvanándose de palmo en palmo ha pasado a otra página porque estamos ante un nuevo capítulo de la Historia.

Se trata de un tema de debate entre quienes consideramos que estamos en una nueva fase de la Guerra Fría 2.0, muy contraria de la opinión de quienes consideran que no es así.
Pero más allá de la lectura acerca de Irán, Afganistán, Siria o de Corea del Norte, hay una toma de emociones y de sensaciones que indiscutiblemente marcan el final de una época y la apertura de otra: el rearme de Japón y la vuelta de su Ejército a la esfera bélica global.

Como país vencido, el país nipón borró hasta de la Constitución la posibilidad de una acción beligerante, sus fuerzas armadas además quedaron reducidas y encorsetadas a fungir como fuerzas de defensa en tiempos de paz y para la paz; sin posibilidad de entrar en batalla en el exterior o de participar en ésta.

No sé si es cuestión meramente natural del carácter de su gente, de la cultura, la idiosincrasia o producto de la inteligencia en  masa, pero tanto Alemania como Japón, los dos grandes perdedores de la Segunda Guerra Mundial son hoy líderes indiscutibles.

La asombrosa recuperación de ambas economías –con todo y sus heridas- nos demuestra la enorme capacidad y el poderío mental de sus habitantes para sobreponerse de un hecho tan crucialmente doloroso y vergonzoso como fue la guerra pasada.

Japón, entre la década de 1980 a 1990, estuvo por desbancar a la estadounidense en cuanto a su poderío económico pero la crisis bancaria aunada a una ralentización de su PIB le impidieron dar ese gran salto que finalmente sí lo dio China.

Pero es que su ciclo económico tiene sus peculiaridades como el proceso de acelerada robotización, la rápida inserción de la tecnología digital en el público consumidor; y el PIB no necesariamente tenderá a crecimientos sostenidos por encima del 7% a mayor robotización, de hecho, puede tener un efecto anestésico sobre del PIB debido al valor agregado, la mano de obra desplazada y porque en cierto punto una acelerada tecnificación no acumula sino más bien destruye aceleradamente capital.
A COLACIÓN
Shinzo Abe, primer ministro nipón, recientemente refortalecido en las urnas y ante el Parlamento está terminando de enterrar la bandera blanca y pacifista de su país.

Lo hemos visto también con la presión tan especial que ejerce el presidente Trump, el excéntrico empresario que no se corta un ápice en decir lo que piensa (aunque sea políticamente incorrecto y sea la antítesis de la diplomacia) ya delineó quienes son o no sus aliados; lo ha hecho a pulso de gesticulaciones evidentes.

Empero a esos aliados, como lo es Japón, el  inquilino de la Casa Blanca les está demandando mucho más que coloquiales apretones de manos, quiere verlos a su lado, saberlos cerca, que se atrevan a dar el paso más allá del pragmatismo dominante.

Abe lo sabe, lo ha interpretado y digerido ante la amenaza creciente de Corea del Norte. Además la región es altamente convulsa y virulenta: los roces con China por la disputa de diversas islas y pasos marítimos en el Mar de Japón, el Mar de China Oriental y el Mar de Filipinas impide restañar las cicatrices entre chinos y nipones.

Por eso la intención del primer ministro Abe de destinar mayor gasto a defensa, de continuar con la modernización de sus fuerzas armadas y fundamentalmente de reformar la Constitución, para que en un nuevo hito de cara al siglo XXI, el país derrotado nuevamente tenga un Ejército capacitado para llevar a cabo acciones de combate en el exterior. Tiempos de paz… tiempos de guerra.

El Samurái erigido como escudo defensor de Estados Unidos,  el vencido protegiendo al vencedor, ante Corea del Norte y como contrapeso con China; dos enemigos convertidos en aliados. La pregunta es hasta cuándo y a qué precio.
Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales






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