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lunes, 17 de septiembre de 2018

LA RELEVANCIA DEL MERIDIANO


























La periodista y corresponsal Claudia Luna Palencia foto del 6 de septiembre de 2018




POR LA ESPIRAL
                           Claudia Luna Palencia
@claudialunapale



-La relevancia del Meridiano


Hay países que desde la crisis del petróleo en la década de 1970, por ser importadores dependientes de crudo, optaron por adelantar una hora sus relojes con la finalidad de ganar más en luz solar y tener durante el día menos tiempo encendida la luz artificial.

Comenzaron con el horario de verano: Alemania en 1916, España en 1974, Francia en 1976 y Portugal en 1977, poco a poco se fueron sumando otros países europeos en la medida que avanzaba la integración comercial, económica y de inversiones.

Se hizo entonces necesario evitar la diferencia en logística en los medios de comunicación, en redes de transportes de mercancías, itinerarios de trenes, barcos y vuelos; así, en 2001, la UE estableció una normativa común en la que fijó –por el bien del mercado interior- tanto las fechas como las horas en toda la UE para favorecer la hora de verano y la hora de invierno.

“La Comisión Europea armonizó con la Directiva Europea 2000/84/CE la fecha de inicio del cambio al horario de verano, que en un principio cada país decidía entre marzo y abril, para evitar desajustes como el que afectaba a los horarios de los trenes que cruzaban Europa”.

A nivel mundial, de los 194 países existentes, únicamente el 40% aplica el  adelanto en verano y posterior  retraso en invierno; en Canadá llevan más de un siglo haciéndolo y México se adhirió a esta  práctica en 1996.

No obstante, en América del Sur, no ha suscitado interés como tampoco en África ni todos en Asia, de hecho Bangladesh lo aplicó de 2009 a 2010 pero lo derogó debido a su impopularidad.

Algunos países su situación es mucho más compleja respecto de la hora solar  y la hora oficial en torno a su huso natural, es el caso de España, que espera –una vez suprimido el cambio de horario a partir de 2019- volver a  cronometrarse  a un ritmo más acorde con su posición geográfica.

Desde el 2 de mayo de 1942 durante el régimen del dictador Francisco Franco, el país ibérico  sumó una hora más, ese día las once de la noche pasó a ser justo las doce en punto.
            De esta forma, España ha seguido el horario de Alemania, con todo y los reajustes de verano/invierno está  sincronizada al marcapasos de Europa Central cuando su posición geográfica está en Europa Occidental y debería ir sincronizado con Portugal y Reino Unido.

En Europa persisten tres husos  horarios: el de Europa Occidental, el de Europa Central y el de Europa Oriental. Ello implica que, por ejemplo, en España exista “una hora de adelanto con respecto al sol de invierno y  dos horas en verano”.

Se tiene entonces el siguiente desfase respecto del Meridiano de Greenwich (GMT, por sus siglas en inglés): “Reino Unido, Irlanda y Portugal se colocan en horario GMT, mientras que España, Austria, Bélgica, la República Checa, Dinamarca, Francia, Alemania, Hungría, Italia, Luxemburgo, Malta, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia, Suecia, Croacia y Holanda mantienen sus relojes a GMT+1. Por su parte, Bulgaria, Chipre, Estonia, Finlandia, Grecia, Letonia, Lituania y Rumanía adelantan la hora a GMT+23”.
A COLACIÓN
¿Qué es el Meridiano de Greenwich? Se trata de una medida estándar de tiempo que refiere “al tiempo solar medio”, en 1972 surgió el Tiempo Universal Coordinado (UTC, por sus siglas en inglés) con la justificación de ser más preciso para medir el paso del tiempo utilizando “la definición atómica” de segundo.

En el globo terráqueo, en un mapamundi, se aprecia además los 24 husos horarios divididos por líneas donde figura además el Meridiano; es importante porque es el referente para calcular las diferencias horarias entre cada punto del planeta y permite medirlo en grados y latitudes.

El gobierno del presidente Pedro Sánchez ordenó la creación de una comisión  de 14 investigadores para estudiar qué le conviene más al país ibérico tras la supresión de la obligatoriedad estacional verano/invierno a partir de 2019.

     La intención es privilegiar la racionalización de horarios laborales, evaluar la conveniencia de permanecer uniformados con Alemania-Europa Central y analizar cuál sería el impacto en los colectivos más vulnerables de quedarse con una hora menos o más en momentos que el precio de la electricidad  alcanza su precio más elevado.

 Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

miércoles, 9 de mayo de 2018

MARX: A 200 AÑOS DEL MITO






















POR LA ESPIRAL
                            Claudia Luna Palencia
@claudialunapale




-Marx: a 200 años del mito




            Se ha cumplido el bicentenario del viejo barbón que cimbró a la economía política y desafió al sistema imperante de su época con su persistente curiosidad acerca del mecanismo embrionario de incubación del sistema capitalista y la deconstrucción –casi filosófica- de cómo el patrón se enriquece a costa de la explotación del trabajador.

            Si Platón en cierto sentido es el albacea del alma inmortal, el polifacético Karl Marx es el patriarca  de la plusvalía entendida ésta como una expropiación intangible que el empresario ejerce sobre del trabajador durante el proceso productivo.

            El alma del capitalismo reside por ende en dicha expropiación “de ese algo” que deja el obrero en la producción de cada mercancía y que no le es retribuido pecuniariamente y permite lubricar el enriquecimiento del patrón.

            Para muchos economistas, El Capital  es una obra de necesaria lectura, algunos cursos agotan –dependiendo de la orientación ideológica de la universidad- la lectura de los tres tomos; en otros, les basta con introducir a sus alumnos,  tan sólo al primer tomo basado en “el proceso de  producción del capital”.

            Ya sea en historia económica o bien en economía política, sin duda Marx está obligadamente presente en el aprendizaje de los alumnos de ciencias económicas; yo en lo personal recuerdo exámenes orales en los que prácticamente tenía que recitar  los párrafos del tomo I.

     A Marx, escritor, periodista, abogado, filósofo y economista, se le ha satanizado las más de las veces o bien elevado a los altares quedando al arbitrio de  los diversos grupos que pretenden acceder al poder.

            Prácticamente su nombre está cosido al comunismo es un silogismo en la que una premisa subyace unida con la otra, si bien a Marx debería analizársele por su valiente crítica al incipiente capitalismo imperante del momento en Reino Unido; la naciente Primera Revolución Industrial.

            Este brillante pensador nacido en  Tréveris, Alemania el 5 de mayo de 1818 observó su entorno: el capitalismo que no había cuajado rápidamente en su país natal había detonado en la campiña británica y en la urbe industrial inglesa; ante sus ojos iba gestándose un engendro revolucionario de las relaciones económicas y productivas.

            La introducción de la máquina de vapor  desplazando ferozmente a la mano de obra; los costos unitarios como obsesión en el nuevo modelo de competencia empresarial en el que la producción a escala y el consumo emergieron como el gran anatema  ante una nueva división de clases sociales.

            En buena parte de su obra se habla de ese proceso de acumulación y destrucción del capital, la dialéctica del materialismo analizada como una espiral  de procesos en constante repetición; ciclos históricos que el ser humano con su capacidad de raciocino debería prever.
A COLACIÓN
            Marx ya había bebido de la fuente de la Ilustración francesa, de las ideas de Montesquieu, Diderot, Rousseau, Voltaire y otros destacados que formaron parte de “los enciclopedistas”; muchas de sus ideas en pro de la igualdad, la libertad o la democracia  han corrido la misma suerte que las ideas marxistas.

            Han pasado del reino de la metafísica y han caído en las manos maniqueas de quienes las han distorsionado, exacerbado e incluso desenvainado un arma en su nombre: el Régimen del Terror en Francia utilizó  a su conveniencia muchas de las ideas más puras y estelares de la Ilustración.

            La Ilustración hablaba de equidad social, división de poderes y democracia… no de cortar cabezas; Marx escribió de equidad social, igualdad laboral, defensa de las clases trabajadoras explotadas por los empresarios… no de instaurar dictaduras asesinas, represoras y  aniquilantes de las libertades civiles, humanas, y forjadoras de una gran masa de lumpenproletarios.

El cielo era apropiarse de los medios de producción para distribuirse la riqueza generada, recuperar para sí mismos esa plusvalía expropiada; no terminar todos  miserables, subyugados por una oligarquía en el poder, ociosos e incapacitados de superarse económicamente hablando ante una absurda abolición de la competencia.

     Marx está muerto… y dos siglos después el capitalismo no.  Muy a pesar de sus altibajos, esa dialéctica intrínseca no le ha impedido pasar varias fases hasta la actual: el capitalismo en la era digital y la inteligencia artificial.

    Estamos (como Marx lo estuvo en su momento histórico) viendo al engendro reavivarse en la Cuarta Revolución Industrial que amenaza además con extinguir muchos oficios, muchas profesiones y realizar otra división del trabajo con su consecuente especialización. Está muerto el pensador, pero no sus ideas, habrá que releerlas –sin el manoseo político en el poder- en medio de esta vorágine necesitada de urgentes equilibrios socioeconómicos.
Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

           













PRESENTACIÓN DEL CLUB DE LA NAFTALINA EN SANTANDER

Vamos para Santander a la presentación de mi novela #ElClubDeLaNaftalina que tan buena acogida está teniendo en España; ya estuvimos en ...