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jueves, 10 de enero de 2019

martes, 24 de abril de 2018

SLIM TIENE TODA LA RAZÓN

















POR LA ESPIRAL
                                               Claudia Luna Palencia
@claudialunapale


-Slim tiene toda la razón



            Todavía no figuraba dentro de las fortunas más acaudaladas del mundo cuando al empresario mexicano-libanés Carlos Slim Helú, le preguntaron acerca de la creciente pobreza en el país, a lo que él, sin trastabillar, respondió: “El peor negocio para un empresario es la pobreza”.

            Si hay un punto en el que todos coincidimos seamos del partido que seamos, de la ideología o credo que profesemos es que el enemigo social, el gran cáncer, es la pobreza.

            Tanto los de derechas como los de izquierdas (hasta los más extremistas) queremos  la menor cantidad posible de pobres,  el quid radica en cómo materializar ese deseo y allí es donde el paradigma se rompe y bifurca en diversas soluciones; unas más efectivas que otras en tanto que unas se comportan más transversales y una mayoría más dogmáticas (ortodoxas o heterodoxas).

            Es decir, el escenario ideal (el más idealizado) pasa por una ampliación de los estratos más pudientes en la medida que más gente va sumándose a ellos en respuesta a diversos factores principalmente una mejoría en el ingreso; lo contrario, lo opuesto, es un estrato de pudientes cada vez más pequeño y cerrado en contraste de una ampliación de los estratos con mayores dificultades socioeconómicas.

Para nadie es un buen negocio un 30% de ricos versus un 70% de personas con crecientes dificultades económicas, en esta relación el futuro es opaco y negativo; a nadie le conviene poner en juego la estabilidad civil y democrática.

Es por eso que las políticas públicas, junto con el quehacer empresarial, son dos actores imprescindibles para crear el marco de condiciones favorables para hacer que cada día más gente pueda elevar su calidad como su nivel de vida.

Y la inversión es un pivote esencial es un dínamo para la macroeconomía pero desde luego lo es igualmente para la microeconomía y lo es tanto la inversión pública, como la privada; no es que una sea competencia de la otra o bien, una desplace a la otra, con tantas necesidades por satisfacer ambas son complementarias.

En este sentido, como economista, le doy la razón a Slim Helú y máxime cuando unos países y otros se pelean para mejorar las condiciones marco de estabilidad, certidumbre y rentabilidad para los inversionistas en este caso extranjeros.

Aunque también haya grupos de personas y políticos entreverados, obcecados con que lo extranjero es malo, obnubilados en su pensamiento creyendo que el inversor privado local también es malvado y hasta le roba el aire o le saquea.

Hay gente para todo, hay quienes no quieren visitantes por ejemplo: en España, en Cataluña, los  naturales de la zona creen que los turistas foráneos son la causa de todos sus males y que, por ende, no deben veranear en sus playas ni mucho menos gastarse su dinerito allí.
A  COLACIÓN
¿Le sorprende? En México todavía hay quienes arrastran lastres atávicos justificándose bajo la Conquista o bien quienes a la primera oportunidad creen que el monolito a destruir en el ejercicio del poder y del gobierno pasa por dinamitar a la inversión privada: nacional y extranjera.

            No, se equivocan profundamente quienes atacan tanto al capital privado  local y también al que llega desde afuera, no son el leviatán, sino todo lo contrario son el bálsamo para crear empleo.

            La inversión es necesaria para calentar los motores de la generación de la riqueza reflejada en el PIB; la inversión, su flujo, es un termómetro  de la confianza hacia el rumbo político de un país, ¿quién quiere invertir en activos, levantar ladrillos, en tierra pantanosa?

            El año pasado, de acuerdo con la Secretaría de Economía, la IED en México ascendió 11.1% para ubicarse en 29 mil 695 millones de dólares, una cifra considerable y que, desde luego, no puede ponerse en riesgo por razonamientos obcecados y retrógradas.

            Para que lo entendamos: por cada empresario que hay en el país azteca, sea micro, pequeño, mediano o grande, sea nacional o extranjero, hay múltiples empleos creados; por cada empresa cerrada en contraparte crece el desempleo y por cada dólar, euro, yen, libra esterlina que deja de invertirse en el país lo que hay es otro país beneficiado. Y no es una cuestión partidista, pero Andrés Manuel López Obrador… se equivoca.
Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

           





viernes, 16 de marzo de 2018

LECCIONES DEL SOCIALISMO DE MERCADO


















POR LA ESPIRAL
                           Claudia Luna Palencia
@claudialunapale




-Lecciones del socialismo de mercado


Desde hace tres quinquenios se habla del sui generis modelo económico del gigante asiático catalogándolo de “socialismo de mercado”, “socialismo neoliberal” o bien “economía de mercado socialista” que no es otra cosa más que un modelo mixto en el que los grandes sectores industriales medulares continúan en control estatal, con planificación quinquenal,  empero el Estado ha dejado ciertas áreas de la economía al arbitrio de la mano invisible.

Aunque hay autores como el francés Maurice Duverger que ya en 1964 aventuraban –o imaginaban- una especie de “socialismo menos violento que al mismo tiempo desarrollase algunas  libertades políticas y constituyese una primera etapa hacia un socialismo democrático”, según se recoge en su imprescindible manual de “Introducción a la política”.

Para el actual gobernante del dragón asiático, el presidente Xi Jinping  es momento crucial –dadas las condiciones geopolíticas y geoeconómicas- de ejecutar una serie de reformas, acciones y decisiones que consoliden a su país en la órbita del liderazgo merecida para una nación que es eje del comercio global, imán para las inversiones privadas y que cuenta con una demografía –de 1 mil 379 millones de habitantes- con una clase media en expansión, que según el Informe Mckinsey, para 2022 “más del 75% de los consumidores chinos ganarán un mínimo de 9 mil dólares anuales”.

The Economist en un informe elaborado por su Unidad de Inteligencia  basado en el estudio de 300 ciudades chinas recoge que “el consumo privado crecerá  una media anual  del 5.5% hasta el 2030”, ello significa que aproximadamente “480 millones de personas,  el 35% de  la población china, serán parte de la clase media”.

“Hay que modernizar la estructura del país, prepararla para los nuevos tiempos para que pueda hacer frente a los desafíos del entorno”, declaró  Jinping en tono entusiasta previo a la votación de la ANP.

Pero, ¿quiénes participaron? En una asamblea de tres mil legisladores-delegados, únicamente 39 votaron en contra y 3 se abstuvieron de legitimar lo que una mayoría  de medios comunicación aquí en Europa han calificado de “entronización de un nuevo emperador” y de “agudo retroceso histórico”.

A continuación se resumen las modificaciones constitucionales, un total de 21 enmiendas a la Carta Magna puesta en vigor en 1982 y que contienen varias aristas modernizadoras, antiburocráticas, anticorrupción; además  permite al presidente y vicepresidente quedarse en el poder indefinidamente tras eliminar las trabas a la reelección (dos períodos consecutivos, cada uno por cinco años como máximo); de esta forma Jinping, de 65 años, llegará al 2023 listo para seguir gobernando si la salud se lo permite.

   Otros cambios torales: creación de una Comisión Nacional de Supervisión (para continuar con la limpieza en el sector público y en el sistema privado de personas corruptas); el Partido Comunista queda como un nuevo monolito mega reforzado dentro de la supraestructura china.

     Asimismo fueron aprobadas transformaciones en 11 de los 25 ministerios del régimen, dos serán nuevos: el de Asuntos de Veteranos y Atención de Emergencias; desaparecerá el ministerio de Supervisión pero a cambio se formará la Comisión Nacional de Supervisión; serán fusionadas las dos comisiones reguladoras de bancos y seguros;  se otorga mayores competencias al ministerio de Ciencia y Tecnología; principalmente quedarán desmanteladas ocho de las múltiples administraciones estatales.

Los cambios son y serán trascendentales, Jinping tiene en mente el largo plazo, como un estadista visionario pretende llegar al centenario de la fundación del PCCh  (2021) con su economía convertida en la más potente  y sólida del mundo; y arribar al 2049, fecha de los festejos por los cien años de la República Popular China, con la Nueva Ruta de la Seda vertebrada a todo el  mundo y con un país rejuvenecido.        
A COLACIÓN
      Hace unos días, el periódico South China Morning Post, advirtió en sendos editoriales de la “nueva monarquía” naciente en Beijing respaldada por una casta de incondicionales.

        En sentido más apocalíptico, el británico The Guardian afirmó que la nueva concentración de poderío en una sola figura y con el  Partido Comunista por encima de todo “podría terminar destruyendo a China”.

Tampoco se ignora que China lubrica cuestionamientos en axiomas relacionados con la política, las libertades y el mundo de la economía y muy seguramente, el hecho de que refrende su vocación socialista, le dará alas a muchos otros grupos, en otros países, que pretenderán emularlo.

      Nuevo emperador o no, autócrata reinventado o no… lo cierto es que los desafíos en manos de Jinping no son nimios: a los apremios internos demográficos, de políticas públicas y consolidación de objetivos del Estado aunados a la presión social en pro de una auténtica libertad de expresión y de aceptación de culto a otras religiones (el Vaticano intenta normalizar la situación de sus sacerdotes católicos) están las crecientes presiones internacionales a las que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viene constantemente emplazando a su homólogo chino ya sea por Siria, hasta su relación con Corea del Norte, el cambio climático, los escudos antimisiles; el rol regional chino en islas y  mares asiáticos y lo más reciente: la inminente guerra comercial con Washington… con todo eso, ¿a alguien le apetece gobernar de por vida?
Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

           





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Vamos para Santander a la presentación de mi novela #ElClubDeLaNaftalina que tan buena acogida está teniendo en España; ya estuvimos en ...