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domingo, 2 de junio de 2019

lunes, 30 de julio de 2018

DORMIR BAJO UN PUENTE




















La periodista y corresponsal Claudia Luna Palencia en #HelsinkiSummit2018 cita histórica entre el presidente Donald Trump y su homólogo ruso, Vladimir Putin. Aquí en el pequeño grupo de 14 corresponsales elegidos para dar seguimiento directo al presidente Putin. 






POR LA ESPIRAL
                             Claudia Luna Palencia
@claudialunapale
 
 
 
-Dormir bajo un puente
 
 
 
            De acuerdo con el Banco Mundial y los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM) casi 1 mil 100 millones de personas han salido de la pobreza extrema desde 1990.

            Para el organismo, además de las albricias, implica que dicho cometido se alcanzó unos años antes de 2015, fecha tope para la consecución de las pautas marcadas en los acuerdos del Milenio.

            En su corolario de 2013, analizando el contexto de la pobreza, el Banco Mundial señaló entonces que “en dicho año había 767 millones de personas que vivían con menos de 1.90 dólares al día cuando en 1990 lo hacían cerca de 1 mil 850 millones de seres humanos”.

            Ahora bien su reducción  no ha sido homogénea: se ha logrado disminuir la pobreza extrema en Asia Oriental y el Pacífico así como en Asia Meridional; en mucho menor proporción y de manera más lenta, en África sobre todo en la parte del sur hasta el Sahara. 

   Tampoco explica el organismo cómo ha sido el mecanismo utilizado para darle  un mayor acceso a mejorar su nivel de ingreso a esas más de 1 mil 100 millones de personas; no sabemos si consiguieron un trabajo estable, si entraron dentro de un programa de autocapacitación para volverse emprendedores y vivir del autoempleo; se ignora si entraron en un programa de subsidios conocido como transferencias monetarias condicionadas. 

    No sabemos qué tan real es que, en efecto, hayan abandonado el estamento más bajo de la miseria, en tal sentido amplio que, además, no sean tan vulnerables como para volver a reubicarse en éste. 

       ¿Cómo está siendo? Porque da la sensación de que no estamos mejorando socioeconómicamente hablando y lo vemos por ejemplo en países que otrora presumían de, en democracia, haber alcanzado sociedades más igualitarias como el caso de España con importantes focos de personas marginadas, excluidas, niños con problemas para comer una vez al día y muchas dificultades para las mujeres –de cualquier edad- de acceder a un puesto de trabajo estable y bien remunerado. 

     Sólo hay dos caminos para salir de la miseria, de cualquiera de sus dolorosos rostros: 1) Mediante el trabajo productivo y remunerado; 2) Mediante la intervención del Estado ya sea como ente asistencialista o bien absorbiendo el papel de la iniciativa privada y creando cooperativas, comunas, falansterios, cartillas de racionamiento etcétera.

            En el socialismo utópico diversos pensadores como Robert Owen (socialismo cooperativo) y Charles Fourier (falansterio) entre otros más idealizaron un mundo económico y social sin diferencias de clases y sin marginados. 

Un protosocialismo tan feliz que cada quien trabajaría según sus capacidades y aptitudes y se vería beneficiado del trabajo de la comunidad; es decir, implicaba cavar la tumba de la competencia, la competitividad y de la ambición.  

Dado que implicaba que se obtendría el acceso al derecho del producto de la colectividad, se fuese más o menos productivo, sin que hubiese una especie de premio para los más aventajados.
A COLACIÓN
Como economista siempre he estado convencida de que así como somos individuos dotados con nuestras propias características genéticas, así también tenemos un ADN económico que nos hace más o menos productivos, más aptos para determinados trabajos, más hábiles o no para la toma de decisiones y hasta para desarrollar cierta resiliencia. Nos condiciona como homo economicus también el ambiente de cuna y el medioambiente externo. 

En una fábrica cien individuos no tienen todos la misma capacidad de producción nunca seremos por ende iguales por dichas diferencias intrínsecas naturales; sin embargo, para eso están las políticas públicas para corregir y procurar dar igualdad.

Para mí lo más lamentable es la falta de oportunidades para todos, no tener el acceso ni a la formación ni a la educación que debería ser obligatorio en el mundo; siempre me he preguntado de cuántos maravillosos pintores nos hemos perdido, de cuántos genios del arte, de la música, de las ciencias, de las letras nos hemos perdido de conocer porque nadie les dio una oportunidad y se quedaron solos, olvidados, invisibles, viviendo debajo de un puente. 

Sin menoscabo de que, nosotros como tejido social, ya nos acostumbramos a verles, a ignorarles… en el año 2000 se hablaba de más de la mitad de la población mundial en pobreza, ahora el Banco Mundial dice que hay menos pobres aunque contradictoriamente incrementan los éxodos humanos migratorios expulsados por el hambre.
Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

lunes, 4 de septiembre de 2017

SOLEDAD: ASUNTO DE SALUD PÚBLICA



























   POR LA ESPIRAL
   Claudia Luna Palencia
                                               
@claudialunapale





-Soledad: asunto de salud pública






Parece contradictorio que, en la Sociedad de la Información, existan millones de seres humanos llevando su día a día en la más absoluta de las soledades… sin tener con quién hablar, apartados de pertenecer e imposibilitados de interrelacionarse.

Resulta absurdo y complejo máxime cuando se supone que Facebook, Twitter, Instagram y otras redes así como aplicaciones te permiten comunicarte facilitando socializar; o al menos esa es la hipótesis de partida.

No obstante se trata de un camino intrincado pero con severas consecuencias sociales, en la salud pública y en la sanidad lo que se traduce en un impacto en el Presupuesto.
Soledad que no “solitud” el nuevo concepto de moda para redefinir que estar solo por opción (vivir sin emparejarse) no siempre es un sinónimo de soledad.

Lo peligroso es cuando se convierte en un sintagma de abandono y aislamiento; es decir, una persona puede vivir sola por convicción sin que ello sea óbice para entretejer una red de convivencia social y estar incluido en una conexión de afectos, sentimientos y emociones.

Se puede vivir solo pero no en soledad así como se puede vivir en pareja pero sentirse profundamente ajeno, no pertenecer ni sentirse implicado ni acogido ni siquiera a gusto en suma infeliz. Hay quien decide quedarse en una relación por  miedo, conformismo, conveniencia, apariencia, costumbre y hasta por el qué dirán…

El tema en la actualidad no es cuestionar a las personas con deliberadas y convencidas decisiones de mantener su independencia en todos los sentidos,  es alertar de la fenomenología de la soledad en todo su esplendor en personas a partir de los 45 años de edad y de forma más acuciosa en millones de adultos de la tercera edad que viven y mueren abandonados.

Al respecto el World Economic Forum señala un estudio que equipara esta  lamentable situación social al mismo nivel de impacto que la obesidad “como asunto de salud pública”.

Julianne Holt-Lunstad,  psicóloga-investigadora de Brigham Young University, escribió un texto analizando todo el contexto de esta fenomenología “loneliness”a la que calificó de “epidemia”.

Hace unos meses se llevó a cabo un análisis basado en 300 mil participantes, después de recabar datos acerca de su comportamiento social, la conclusión llegó al punto de que hay una relación directamente proporcional con el riesgo de enfermar y morir.

A mayor soledad, menor integración, menor interacción, menor vinculación emocional y menor interrelación con otras personas así se incrementa el riesgo de sufrir más enfermedades, de padecer trastornos del sueño, alteraciones psíquicas, alimenticias y por supuesto de ser más propenso a morir.

También el World Economic Forum menciona otros estudios como uno realizado con base a la observación de 3.4 millones de personas a las que se dio seguimiento; la conclusión llevó al mismo punto: la soledad debilita el sistema inmunológico de las personas.
A COLACIÓN
Hay una asociación no lucrativa y colaborativa en Estados Unidos que también tiene una fundación se llama AARP (por sus siglas en inglés) y menciona que en Estados Unidos al menos existen 42.6 millones de adultos de más de 45 años de edad con problemas crónicos de comunicación, encerrados en sus cuatro paredes sin contacto con nadie más.

Qué paradójico, empero es real: en un mundo que debería ufanarse por avanzar en la tecnología que facilita el contacto entre las personas hay gente que vive en su propia isla marginados por los demás.

En Reino Unido han puesto en marcha una línea telefónica de ayuda para que la gente hable diga lo que quiera; del otro lado una cálida voz aguarda para escuchar, hablar… Y pueden expresar cualquier problema o decir lo que deseen externar.

Se llama “silver line” y según las estadísticas reciben 10 mil llamadas en promedio cada semana; es un mal de la modernidad, la enfermedad del silencio es peligrosísima simplemente en Japón las muñecas sexuales tienen una enorme demanda precisamente por servir de paliativos en todos los sentidos.  

Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales




PRESENTACIÓN DEL CLUB DE LA NAFTALINA EN SANTANDER

Vamos para Santander a la presentación de mi novela #ElClubDeLaNaftalina que tan buena acogida está teniendo en España; ya estuvimos en ...