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lunes, 11 de junio de 2018

LAS MINISTRAS ARRIBA, ¿QUÉ APRENDER DE ESPAÑA?






















POR LA ESPIRAL
 Claudia Luna Palencia
@claudialunapale




-Las ministras arriba: ¿qué aprender de España?




            Los últimos días de convulsión política en España han dejado varias lecciones que bien valdría la pena retomar en aulas de discusión en las facultades de derecho y ciencias políticas.

Primordialmente para valorar y recontextualizar   a la democracia como sujeto dinamizante en una sociedad cambiante y como objeto de manipulación a la vera de grupos minoritarios que, ante el ostracismo ciudadano (el sufragio es el  maná de la democracia) utilizan cualquier recoveco, para asirse con el control y el poder.

            La política es esencialmente ese vaso medio lleno o medio vacío dependiendo desde el punto de vista del que sea analizado: mientras el todavía presidente de España, Mariano Rajoy, del Partido Popular (PP) asistía al entierro de su Gobierno pertrechado ocho horas en un bar cercano al Congreso de los Diputados; Pedro Sánchez, del PSOE y nuevo presidente sin pasar por las urnas pero sí beneficiado por una moción de censura amparada por la Constitución llevaba más de un año desayunando o comiendo todos los lunes con diversos profesionistas preparando concienzudamente  un futuro Gabinete.

        Todo ha sucedido entre manteles, Rajoy despidiéndose de su equipo en el bar viviendo la agonía y Sánchez templadamente aguardando el más mínimo error, la pequeña rendija para consumar, su llegada al poder.

            Y la economía española, otra interesante lectura de este episodio, no se desplomó, no hubo fuga de capitales, no se paralizó la economía ni la gente corrió histérica a retirar dinero de los bancos; la bolsa española tuvo más inestabilidad durante el transcurso de la moción de censura que el viernes 1 de junio  cuando  Sánchez relevó definitivamente a Rajoy. Es más, en histórica jornada, el Ibex 35 subió 1.76 por ciento.

Fueron  24 horas inverosímiles dado que  el presidente votado en las urnas iba a ser defenestrado por un político de la oposición que sumaba mayoría absoluta para pedir el cese y asumir su posición.

  ¿Qué es la democracia entonces? ¿El poder del ciudadano de a pie para elegir en una urna a quién quiere que le represente? ¿O  la democracia es un juego de alquimia perverso en  manos del Legislativo?

    Porque gracias a una mayoría legislativa han sido entronizados sátrapas en Venezuela; porque en China la más reciente reforma que otorga poder ilimitado a Xi Jinping también ha colado por ese cedazo; porque todas las reformas constitucionales en América Latina para perpetuar el poder presidencial han pasado por sus respectivos congresos.

     En el ejercicio diario, el verdadero poder de una democracia recala no en el iluso ciudadano de a pie con su sufragio, lo hace más bien en el Congreso… quien tenga para sí la dulce mayoría en curules podrá gobernar.
A COLACIÓN
            Otra de las lecciones trata del nuevo Gabinete del  recién estrenado dignatario Sánchez, de 17 ministros, un total son 11  mujeres profesionistas, con currículos  técnicos y  probada experiencia en su quehacer.

            No han sido nombramientos al vapor, ni para cubrir espacios, ni vender imagen; al respecto el periódico El País reveló que Sánchez lleva meses –más de un año- conociendo gente.

            La corrupción y las últimas sentencias criminalizaron al   PP y  le dieron al socialista le oportunidad dorada,  y ahora en el poder, ha convocado a su Gabinete a varios de esos profesionistas a los que cada lunes tanteó entre platos de comida.

Unos han dicho que sí, otros definitivamente han optado por dar las gracias y continuar con sus brillantes e impolutas carreras; lo mejor es que once destacadas mujeres con diversidad de caracteres y puntos de vista acerca de la realidad española han pasado a ocupar los más importantes, neurálgicos y estratégicos ministerios.

     En ellas, el nuevo inquilino de La Moncloa ha depositado  toda su confianza, su fe y ha puesto su destino político en sus manos: si terminan la Legislatura a la que restan dos años y si, traspasado ese tiempo está fuerte para gobernar cuatro años, lo  hará  pasando por las urnas.

            En tiempos del #Metoo y de la igualdad en todos los terrenos entre hombres y mujeres, ha llamado muchísimo la atención la cosificación sexual que varios medios de comunicación españoles están dando a las ministras; les dedican sendas páginas llenas de frivolidad:  su vestuario,  su situación sentimental, su belleza…

La cosificación que pone a una mujer en el lenguaje más vulgar que habla de sus piernas, sus caderas, sus senos, su piel, sus ojos… mujeres reducidas a su naturaleza femenina.

No se habla de su inteligencia, de su preparación académica, logros, de su tenacidad  y primordialmente de sus ideas, porque esas chicas valiosas tienen ideas en pro de mejorar a  su país.

Lamentable y retrógrada: se gasta más tinta de forma soez en relatar su aspecto físico y el de su ropa que en explicarle a la gente sus ideas. ¡Ah sí es bonita! ¡Ah sí tiene buen cuerpo!

Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales





viernes, 9 de marzo de 2018

EL GRITO CATÁRTICO FEMENINO
























POR LA ESPIRAL
 Claudia Luna Palencia
@claudialunapale



-El grito catártico femenino




    Violencia de género, acoso, coerción laboral, discriminación salarial, discriminación de género, menores oportunidades, mayor dificultad de acceso en el ámbito del trabajo y por si fuera poco, al final del camino, se obtiene una menor pensión aunque se vive mucho más tiempo que los hombres.

            El de ayer en España fue un enorme grito catártico: una huelga secundada por millones de mujeres que salieron a las calles, en las principales ciudades del país ibérico, para demandar una serie de acciones en pro de lograr una sociedad verdaderamente más inclusiva, equitativa e igualitaria; así como terminar con las brechas del salario, de las pensiones y las desproporciones en los incentivos.

Hasta en la Bolsa de España hubo eventos reivindicativos, en Bolsas y Mercados Españoles (BME) aconteció un toque de campana por la igualdad de género, se hizo en colaboración con el Pacto Mundial de Naciones Unidas; una iniciativa que se repitió en más de 60 países.

Se han difundido todo tipo de cifras  desde las mujeres que se quedan en casa (que no es menos trabajo por supuesto), de las que están inmersas en distintos sectores laborales (doble trabajo considerando el que deben hacer en su casa) hasta los números relacionados con la longevidad femenina y desafortunadamente, su mayor vulnerabilidad, debido a la precarización.

            Dice la ONU que, en las guerras y conflictos civiles, son las mujeres y las niñas las que peor parte llevan; a nivel global todavía queda tanto culturalmente que cambiar, por romper añejos esquemas y fragmentar atavismos y viejas costumbres.

            Hace unas columnas atrás mencionaba que rumbo a 2020 subsisten países en los que el voto femenino no existe o bien está bastante restringido, las féminas no cuentan ni política ni electoralmente hablando; sucede aún en Catar y Kuwait y con muchas restricciones en Bahréin, Arabia Saudita y Emiratos Árabes, que apenas hace unos escasos años atrás comenzaron a incluir el voto femenino en las elecciones.

            Poco a poco se ha ido saliendo de la invisibilidad a tropezones, básicamente lograr ese derecho político ha sido muy útil, queda trabajar profundamente contra el rezago socioeconómico de género y por la protección de los derechos de las niñas y las mujeres quitarles ese crisol sexuado desde el que se les observa siempre… por principio de cuentas.

Como cuando en su momento la mujer logró su emancipación gracias a los movimientos de 1960 y 1970 en los que inclusive además de rebelarse contra su rol lo hizo igualmente para expresar abiertamente su opinión acerca del aborto y la píldora anticonceptiva.

Hay sociólogos en Europa que consideran que estas nuevas manifestaciones serán un revulsivo para mejorar a la sociedad en su conjunto y que desde luego sentarán las bases a favor de las nuevas generaciones.

Yo en lo personal creo que conciliar el trabajo con el hogar  es una tarea bastante complicada máxime si ésta se hace sola con los hijos sin ninguna ayuda de por medio; sin ningún familiar cercano en quien apoyarse.

Me parece que en tiempos en los que se habla de una paternidad responsable, de compartir las tareas educativas y del cuidado de los hijos, cuando se reforman los contratos laborales para darle una prolongación por permisos de paternidad a  los varones,  debería hacerse lo mismo para optimizar las condiciones laborales de las mujeres.
A COLACIÓN
            Me parece que los gestores de las políticas públicas deberían dejarse de tanta hipocresía comenzando por destinar más gasto social a la construcción de guarderías, pienso en  los millones de mujeres que deben dejar a sus hijos solos para irse a buscar el sustento cotidiano porque no tienen más opción.

            También crear leyes marco que eviten que un empleador -público o privado- cese a una embarazada bien porque intenta evitar el pago correspondiente de gravidez o porque la está desechando al verla más como una carga futura que como un activo productivo.

            Me vienen a la mente tantas mujeres inteligentes, preparadas, que han acumulado experiencia y responsabilidad pero que llegan a los 50 años y encabezan las listas de desempleadas o bien permanecen ubicadas en las primeras filas de recortes, porque al enviarlas a casa con una prejubilación forzada, el empleador reajusta sus costos.

            Ser mujer es harto difícil y complicado, además de ser multitask tampoco tenemos derecho a enfermar menos si somos autónomas y cabeza de familia; creo que si tuviésemos una sociedad en todos los sentidos, de hombres y mujeres valiendo lo mismo en oro molido, para comenzar las leyes laborales y patronales deberían reconocer que la mujer padece de síndromes premenstruales que, al menos en su primer día de regla, le incapacita para desempeñarlas. Eso sería tener una sociedad justa.
Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

           





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